junio 18, 2010




La ciencia que degüella es la que rige
los designios de los hombres

El destino de los humanos lo pintaron
sobre un lienzo tenso
las musas silbando al oído de los mortales

La tierra, en cambio, la arena,

digo

seduce eternamente
los huesos y los restos
de lo ya vivido

A estos los exhuma el aire
el viento
la brisa

¿Quién la guía?
¿Quién la mueve?

Nadie la sopla

Quizá puede que ese sea
el motor del universo




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