marzo 18, 2010











Sobre Jaime Gil de Biedma




Ningún camino puede
escaparse de si mismo
de prender las mariposas
con los dedos infantiles


de avidez

solo deja solo
el polvo de su aletéo
entre las manos


Ojalá que fuese
la decepción del vuelo
el desánimo
la traición o la
frustración tan leve
como que el agua sola
la sacase de uno mismo


Pero no...

A uno le pesa el desaliento de verse
por siempre herido
día tras noche
y noche tras día
las huellas del siemprerror
en las puntas de los dedos




1 comentario:

May la Goulue dijo...

"Cómo se abría el cuerpo del amor herido
como si fuera un pájaro de fuego
que entre las manos ciegas se incendiara".
-Valente-

Adoro tus huellas,
preciosas palabras...

Un beso

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