noviembre 19, 2008
Siempre le tuve terror
a la página en blanco.
Nunca tuve mas miedo
que cuando me enfrenté
a la tuya.
Y me vi solo.
Solo.
Abandonado
y absorto
ante el folio carnoso
de ti.
Frente a un DinA4
de carne
de venas y besos,
una hoja vacía
de futuros
y repleta de tachones
de antiguas citas
cubierta
de tipex de otros,
sanando antiguos errores.
Papel liquido
ocultando
lo que otro tiempo
fueron
(o creíste que eran)
palabras acertadas,
frases ingeniosas
o arrebatos garabateados
de ingenio.
Así que
solo,
ante ti
frente a tu página
en blanco
un cuerpo vacío
y lleno
de antiguos acopios.
Una Moleskine
recién desprecintada
pero descambiada
infinitas veces
a la que debo
ponerle título,
en la que debo escribir
mi nombre,
mi dirección,
mi correo electrónico.
Y todo fuera
de las líneas,
donde mi nombre
no aparece nunca,
donde mis datos
ya no caben
(porque no tienen sitio)
Así solo
desnudo
desnudos
los dos aquí
(porque también soy yo
poco mas que un DinA5
sin encabezar)
Me arrojo
y utilizo
(sin la puntuación apropiada)
adverbios de lugar
para tus caderas,
complementos circunstanciales
para tus ojos,
interjecciones gigantes
para tus labios,
pequeñas tildes
(y miles de ellas)
para dorar tu pubis
y el odioso
y tan necesario
pluscuamperfecto
para tus pechos.
Pero tu olor
aun no ha sido
incluido
en el Diccionario de la RAE.
Seras así
mi obra
inacabada
(y espero
que nunca
póstuma)
Madrid Noviembre 08
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario